Colombia
La muestra representativa del estudio en este país está compuesta por 127 individuos: 90 empresarios colombianos y 37 gobernantes y políticos.
Los aspectos más positivos de la relación entre empresarios y representantes políticos son:
- Los encuestados señalan que hay un nivel de relación entre ellos alto o muy alto. Así lo ha manifestado el 61% de los empresarios colombianos (el mayor porcentaje en América Latina) y un 67% de los dirigentes políticos (el segundo porcentaje más elevado).
- Aparente buen flujo de información para conocer las demandas del otro actor de la relación, pues ambos colectivos reconocen tener un grado de información entre alto y muy alto. Un dato que confirma el 72% de los empresarios, la mayor proporción en América Latina.
- Los dirigentes y políticos colombianos declaran que la política económica del Gobierno tiene un grado de aceptación elevado en las empresas.
- Unanimidad también en que la política del Gobierno genera confianza en las empresas.
Sin embargo, hay ciertos aspectos que merecen especial consideración y una reflexión por parte de empresarios, gobernantes y políticos en Colombia:
- Los dirigentes políticos señalan que en su mayoría no tienen acceso a las demandas empresariales.
- Las relaciones deben ser lideradas en mayor medida por los principales portavoces de las instituciones públicas, privadas y políticas.
- Los empresarios consultados reconocen que el grado de influencia que tienen las empresas en el diseño de las políticas económicas del Gobierno es reducido, aunque los representantes políticos señalan exactamente lo contrario.
- Los empresarios colombianos afirman que el respaldo de la política exterior del Gobierno a las empresas, el grado de seguridad jurídica de éstas y la medida en que las ayudas del Gobierno a la actividad empresarial satisfacen sus necesidades están entre las opciones regular, bajo y muy bajo.
- Los dirigentes y políticos colombianos comentan la baja inversión empresarial ante las prioridades establecidas por la política del Gobierno y el reducido grado de inversión en actividades de responsabilidad social corporativa por parte de las empresas.
- La inversión en innovación y tecnología necesita de un entendimiento y de una complementariedad de los esfuerzos entre empresarios y dirigentes políticos, pues tienen opiniones totalmente distintas sobre este asunto.


